El silencio del monte acompañaba cada paso de las madres buscadoras que avanzaban hacia una sascabera en Bacalar, guiadas por una pista que las llevó hasta ese punto.
El sitio, que años atrás se encontraba cubierto por agua, hoy luce seco, con una superficie que comenzó a revelar lo que permanecía oculto bajo la tierra.
Los primeros indicios generaron incertidumbre entre quienes realizaban la búsqueda, sin saber con certeza qué estaban encontrando.
Sin embargo, el hallazgo de un cráneo cambió el panorama, confirmando que se trataba de restos humanos.
En ese lugar fueron localizadas al menos cinco osamentas, cada una representando una historia inconclusa.
Las madres, acostumbradas a enfrentar este tipo de situaciones, continuaron con los trabajos pese al impacto emocional.
Para ellas, cada hallazgo es un paso más en el camino hacia la verdad y la justicia.

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