Ubicado en el oriente de la Ciudad de México, el Mercado de Sonora se mantiene como uno de los espacios comerciales más conocidos por su oferta fuera de lo común. Aunque conserva la apariencia de un mercado tradicional desde su inauguración en 1957, en sus pasillos finales se concentran actividades ligadas a la brujería, rituales y servicios esotéricos, además de denuncias por tráfico ilegal de animales.
El llamado pasillo 8 es señalado como el punto más representativo. Ahí se comercializan amuletos, veladoras e imágenes religiosas, pero también se ofrecen trabajos como amarres, limpias y consultas con videntes, con costos que van de los 200 a los 5 mil pesos. Testimonios recabados en la zona advierten que, pese a las prohibiciones vigentes, aún se realizarían rituales con animales y la venta de especies exóticas, algunas en peligro de extinción.
Alrededor de este espacio también circulan múltiples relatos que forman parte del imaginario popular. Entre ellos destacan versiones sobre rastros de sangre que aparecen por la noche y desaparecen al amanecer, pasos que se escuchan en pasillos vacíos, voces que llaman por el nombre de trabajadores, fallas inexplicables en herramientas eléctricas y cambios bruscos de temperatura dentro del recinto.
Aunque no existen denuncias formales que respalden historias más extremas, como el supuesto uso de personas en rituales, estas narrativas persisten entre locatarios y visitantes. En paralelo, las autoridades han realizado operativos: tras un incendio en 2021 se detectaron animales en hacinamiento y en 2023 se reportaron detenciones por tráfico de especies como búhos duende y monos araña, evidenciando que la problemática continúa.

Más noticias
Reto “al maligno” en TikTok termina en escena que usuarios califican como paranormal
Antena Eltanin, el enigma oculto en el fondo de la Antártida
5 casos reales de niños fantasmas